El blog del palmireño

para rendir tributo a personas de mi pueblo y otras a las cuales estimo mucho.

El Destacamento, el Contingente, el Segundo.

Muchas son las palabras que han acuñado las conversaciones y publicaciones de los cubanos en estos 50 años de Revolución.
Compañeros, gusanos, lumpen, núcleo, buró, destacamento, colectivo, la secreta, el g2, brigada, cederista, escoria, militante, marielitos, contingente, ¡va!, la bola pica y se extiende. Creo que tantos diccionarios que se crean fuera de las academias especializadas, alguno debía dedicarse a los términos del léxico cubano en los años de Revolución.
Pero hoy quiero tomar uno de esos términos, es más quiero rendir tributo a uno de esos términos porque toca de cerca a mi generación y a otras también, pero ahora me corresponde hablar de la mía. Estoy hablando del término CONTINGENTE.
Si busco en el Diccionario de la Academia Española de la Lengua, hay dos acepciones que se ajustan al concepto de contingente de marras:
“3. m. Parte que cada uno paga o pone cuando son muchos quienes contribuyen para un mismo fin.”
Aunque esta acepción considera una interpretación diferente, puedo decir que también se ajusta a mi caso.
Yo, como tantos otros jóvenes, pusimos nuestra cuota de sacrificio, pagamos con renunciar a intereses particulares, pagamos por el sueño martiano, pagamos por el ejemplo del Che y entre todos contribuimos a un bien común, a un mismo fin. Qué pena que muchos desagradecidos de hoy no comprendan que son “algo”, que bien no pudieron ser, sino es por el sacrificio de otros semejantes.
“7. m. Grupo, conjunto de personas o cosas que se distingue entre otros por su mayor aportación o colaboración en alguna circunstancia.”
Esta es la apropiada. Cuanta delicadeza en escoger la palabra contingente para llamar a nuestro grupo, valerosos soldados de la Revolución que enfrentarían una de las batallas más nobles que se haya librado. Y sobre todo, las circunstancias en que se daba la aportación.
“Al venir a la tierra todo hombre tiene derecho a que se le eduque y después en pago contribuir a la educación de los demás”. ¿Qué hubiera pasado si mi contingente no hubiera existido?. Toda una generación de niños y adolescente condenados a no recibir educación en plena Revolución Socialista. Qué ejemplo de solidaridad, de amor al prójimo, de sensibilidad, humana hubiéramos dado a los que apostaban por nuestro modelo.
Hoy, 35 años después de haber tomado la decisión de integrar el II Contingente del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”, no me arrepiento de haberlo hecho y siento un orgullo inmenso de ser del “Destacamento” o simple ser del “Segundo CONTINGENTE”.
La madurez de hoy, nos hacer ver las cosas diferentes. No deja de existir un balance entre errores, realidades, necesidad, euforia, patriotismo y patrioterismo. No faltó el patriotero que se ufanó en convencer a los demás y que después, en el momento de la verdad, sucumbió a una debilidad de consciencia. O el dirigente juvenil mediocre que aludía al Che a través del slogan “la vocación de un revolucionario, es hacer la revolución”. Otros usaron las relaciones de sus parientes, bien posicionados dentro de la dirigencia revolucionaria para “decir que si” y después que “no lo escogieran” o para “poder salirse del destacamento”. Todo eso pasó, pasó en Santiago, en Santa Clara, en Pinar del Río, dondequiera, y pasó igual en la Escuela Vocacional “Lenin” donde yo decidí incorporarme al “Contingente”, una escuela donde Fidel y la Revolución habían puesto su mayor empeño como ejemplo de formación del hombre nuevo. Para muchos tomar la decisión fue casi una ruleta rusa y no salieron ilesos, pero había que arriesgarse pues de lo contrario estabas señalado para el futuro a la hora de reclamar incluso, lo que justamente te correspondía. El transcurrir del tiempo demostró otra cosa.
Hoy no quiero escribir sobre las mancha del sol, ese no es el objetivo. A pesar de que no estaba dentro de mis planes de adolescente ser profesor, el Destacamento se encargó de transformarme la vida, el Destacamento fue una gran escuela para una buena parte de mi generación. En el Destacamento conocí gente magnífica, de todas las latitudes, muchos amigos de hoy los conocí a través del Destacamento. Conocí  a Muñiz, a Aparicio, Cuéllar, Rubencito de León, Roberto “el cabezón”, Manso, Onel, a Miguel Angel, a Angela, a Alexis Orihuela, a Jorgito el gordo, a Sanabria, a Maleno, a Ela, a Tarancón, a Reinaldo el jimagua, a Benítez, a Braulio, a Orestico Hourruitinier (mi combo del tren de Santa Clara), a Dámasa, a Piloto, Dagmara, el Guacho, el Nene, Capote, Moya, Eriko Burke, Aramis, Abelito, Carmen Peñate, Gerardo, Pentón, Tatico, Candela, Manso, Emilito (q.e.p.d.), Luis Pérez, Cañedo, el difunto Jesús, a Vicente Placeres, Dulce, Norma Blay Y Ricardo, Juan Francisco, Isora, Francisquito “Perilla”, Mildrey, Marcos Martínez, a Lázaro “el imbañable”, a Paquita, a Asela, a Maritza C. y Rubén, a Silvia y Dictinio, a María “muellecito”, Loyra, “el Bicho”, Elías el manco y una lista de personas entrañables que harían interminable este párrafo.
A otros, el Destacamento me permitió conocerlos mucho más. A Castellanos, a Luis el flaco, a David Soler, a Efrén Alpízar (“Tito Guarapo” para sus amigos más allegados), a Varela, Cipriano, a Guillermo Soler, al negrito Bonnet, a Scull, a Ernesto de la Torre, al negro Cairo, a Mazaira, a Roly Sánchez,… y así una lista que fueron directamente mis compañeros de aula o de labor. El Destacamento me permitió conocer que el nieto de Loreto Delgado y Toya,  vecinos entrañables de mis abuelos en el barrio “Ramirez”, era unos de los muchachos más inteligentes que he conocido, me refiero a Edelmiro Ricabal.
Mediante el Destacamento conocí a personas valiosas de toda la geografía nacional, pero fundamentalmente en las zonas de Horquitas, La Campana, Manicaragua, La Moza, etc. Con quienes compartí verdaderos momentos de alegría, jolgorio; pero también de tragos amargos, vicisitudes y otras pruebas que nos pone la existencia misma. Mis profesores y mis compañeros Dibut, Alexis Calzadilla (q.e.p.d), del Pino, Tomás Crespo, Zaida Coello en el pedagógico, Miguelito Villazón, Raulito, Longino, Teté, Lourdes Bravo, Rosa Prettel, Roberto Suárez, Yohanna, Jorgito Herrera, Félix Barcelona. También mis compañeros de cátedra en las Escuelas en el Campo: Jorge Quesada, Aurelio, Venancio Prieto, Demetrio Pacheco, Pedro Armando, Roberto León y su esposa.
El Destacamento ha sido una gran cantera para la Revolución, no solo de profesores y directivos de la educación sino también de importantes cuadros para el Partido y el gobierno. Robaina, Robertico el de geografía, que ahora es el del Secretariado del CC, la Ministra de Educación y otros son ejemplo de ello.
Escribir las memorias de los Contingentes del Destacamento Pedagógico, más que un libro sería una enciclopedia, pero sobre todo la abnegación de adolescentes que supieron asumir el reto de su tiempo y dar la respuesta que necesitó el país y la generación de niños y jóvenes cubanos.
Sirva este pequeño artículo para rendir merecido homenaje a mis compañeros del Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech” estén donde estén.
“…Héroe se puede ser todos los días; pero el verdadero héroe es el que sacrifica su heroísmo al bien de su patria.”

octubre 8, 2008 Publicado por | Cubanas | , , , , | 11 comentarios

   

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.